Érase una vez dos soñadoras que jugaban desde niñas a juegos de mayores …

Soñaban que algún día tendrían su propia agencia de azafatas y eventos.

Una agencia que se diferenciara de las demás en que las azafatas fueran compañeras y confidentes, que fueran la pieza fundamental del proyecto y que colaboraran con la agencia como si fuera propia. Unos clientes con gran confianza en nosotras con la seguridad de que haremos su evento como si fuera el nuestro, cuidando cada detalle, cada sonido, cada esencia.

Y ese sueño se hizo realidad.

Creemos que si pides un deseo muy muy fuerte se cumple. El nuestro se cumplió, ahora queremos ayudarte a que también tu sueño se haga realidad.

No dejes que te lo cuenten.